Inseminación artificial de donante (IAD)

Consiste en colocar en el interior del útero o del canal cervical los espermatozoides procedentes de un banco de semen. Para ello, es preciso realizar la monitorización de un ciclo menstrual en la mujer con el fin de detectar el momento de la ovulación. El semen procede, en este caso, de un donante anónimo y se emplea cuando no puede utilizarse el semen de la pareja por motivos irreversibles (como algunos casos de cáncer o azoospermia) o cuando la mujer no tiene pareja masculina.

La inseminación artificial de donante es una técnica simple y eficaz, porque la muestra de semen presenta unas condiciones óptimas de calidad y cantidad de espermatozoides, ya que procede de un varón sano cuya producción espermática se ha estudiado previamente con el fin de descartar cualquier patología. 

Desarrollo de la inseminación artificial de donante
Primera fase (control y estimulación de la ovulación). Para la estimulación de la ovulación se emplea la hormona foliculo estimulante (FSH) y se realiza un control del ciclo mediante el seguimiento ecográfico del desarrollo folicular en los ovarios. Al comprobar que el número y tamaño de los folículos es el adecuado (en esta técnica se pretende desarrollar sólo uno), se desencadena su maduración mediante otra hormona, llamada LH (hormona luteoestimulante). 

Segunda fase (obtención de la muestra de semen). La obtención del semen del donante se realiza tras someter a éste a un completo estudio para asegurar la buena calidad de sus espermatozoides y descartar cualquier patología. Los aspirantes a donantes son sometidos a una serie de pruebas antes de ser aceptados: análisis de semen, análisis de sangre y orina, exploración general, estudio de enfermedades de transmisión sexual y examen psicológico. Todos los donantes tienen que ser mayores de edad y firmar un documento en el que dan su consentimiento para que su semen sea utilizado en esta técnica, así como asumir el anonimato inherente. El semen de donante se congela antes de su utilización.
 
Tercera fase (inseminación). La inseminación se realiza de manera idéntica a la inseminación artificial conyugal (IAC), pero con la muestra de semen criopreservado procedente de un banco de semen. Se carga el semen en una fina cánula que se introduce en el interior del útero, justo en el día en que se espera la ovulación. Es un proceso sencillo, generalmente indoloro y muy similar a cualquier otro procedimiento habitual en la consulta del ginecólogo.